Reflexiones espirituales:
Día de muertos


Día de muertos, día de reflexión y meditación. Es cuando se nos  arruga el alma al saber que tendremos que morir. Es lo único  seguro, es lo inevitable, pero no lo aceptamos y preferimos cambiar  el tema.

 Jugamos a vivir, sabiendo que tendremos que morir. Vivir es ir  muriendo cada día, porque cuando nacemos nuestro reloj biológico  comienza su marcha hacia el final. Le tenemos miedo a la muerte,  porque desconocemos qué misterio esconde detrás de su oscuro manto.
 Cuando llegue el día del encuentro con la muerte cerrarán  nuestro ataúd, y el silencio y las sombras abrazarán nuestra alma.  Cuando todo haya terminado y la esperanza haya muerto, la única luz  que alumbrará "nuestra vida" serán las obras que dejamos, el bien  que en esta vida realizamos y los frutos que en nuestro entorno  logramos plantar.
 Nadie muere del todo, si cuando se va deja amistad, servicio,  bondad, sonrisas y amor con su presencia.

La muerte nunca tendrá la victoria, pues le ganamos la partida  al dejar lo mejor de nosotros en los seres que servimos, ayudamos y  amamos.
Día de muertos, día de reflexión y meditación, para pensar en la  muerte y poder disfrutar de la vida. "El cristiano no le puede  tener miedo a la oscuridad de la muerte, pues ha depositado su fe  en Cristo, que es antorcha de amor y de esperanza, la cual  alumbrará nuestra vida hacia la eternidad". Roberto Díaz y Díaz. Mérida,  Yucatán, 1999.

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